Un instante aquí y ahora

Hace unos días, mientras transcribía unos documentos al son de una música relajante, noté un chispazo en mi conciencia. Y me sentí en paz. No estaba viviendo un gran momento; de hecho, la actividad resultaba más bien tediosa. Mas de pronto fui consciente de que me encontraba justo en ese lugar y que mi vida se concentraba en ese instante. Es una sensación difícil de explicar; creo que Lupe de la Vallina se aproxima bastante en su artículo Ustedes van a morir de la revista Jot Down.

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Viñeta de Mafalda (por Quino)

Vivimos rodeados de estímulos permanentes. Pantallas táctiles, luces intermitentes, alertas instantáneas que nos dicen qué hacer y cuándo hacerlo. No se tolera la pausa, de manera que la concentración se ha convertido en una rareza. El mindfullness o atención plena es la terapia de una sociedad enferma, compuesta por individuos deshumanizados que corren a toda velocidad hacia ninguna parte.

Por lo general, se nos considera una generación bien formada, que disfruta del privilegio de tener de todo al alcance de un clic. Pero a diferencia de nuestros padres y abuelos, somos incapaces de de vivir el momento presente. Preferimos activar el modo multitarea, aunque implique no destacar en nada de lo que hagamos. No deja de ser paradójico que para aspirar a ser algo o alguien hayamos olvidado lo que significa estar aquí y ahora.

Ya veis, he vuelto a interesarme por la Sociología y se me acumulan las lecturas. Tengo en mi mesa el ensayo De la ligereza, de Gilles Lipovetsky. Afirma que ahora todo es ligero, desde la arquitectura o la dieta hasta nuestra manera de comunicarnos o las relaciones de pareja. Recuerda bastante a la ‘modernidad líquida’ de Zygmunt Bauman. Leí hace unos días una entrevista a Sherry Turkle. Acaba de publicar En defensa de la conversación, donde reivindica el arte del cara a cara. Hoy en día todos queremos ser felices, y para lograrlo consumimos centenares de páginas autocomplacientes y nada científicas. Un psiquiatra, cuyo nombre no recuerdo, ofrecía en otra entrevista una alternativa bastante más prosaica: dormir lo necesario, realizar ejercicio físico cada día, pasar tiempo con quienes nos sintamos bien, leer y escribir a menudo. Pequeños grandes placeres. Casi nada.

Es curioso cuánto hay que correr para descubrir lo cómodo que se estaba antes de empezar la carrera. Eso sí, lo que se ve y se aprende en el trayecto no lo cambiaría por nada. Tampoco el ser consciente de cada paso efectuado, como aquella tarde en mi escritorio en la que redescubrí el placer de estar aquí y ahora. Feliz semana y mejor camino a todos.

 

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Un comentario sobre “Un instante aquí y ahora

  1. A la postre es todo un mundo manipulado e inducido por el sistema financiero mundial y unipolar, dictadura bestial que anula al individuo y le conduce, irremisiblemente, hacia la apatía, objetivo último perseguido para conformarlo y trasformarlo en algo inocuo y servil. Lo “politicamente correcto” es la expresión más pura de la nueva dictadura total como acabado producto de reducción de la libertad del individuo, todo ello estúpidamente servido gratis por el dogma de ese engendro ahora llamado “nueva izquierda”, que de nuevo tiene muy poco pues se remonta al leninismo. Sin comunicación física y real no existe la solidaridad auténtica, efectivamente, es la exaltación del individualismo apático. Me ha gustado tu reflexión y te animo a perseverar en el camino emprendido. Un abrazo sobrino.

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