Réquiem por un semanario español

Mis desplazamientos al quiosco ya no son lo mismo. Incluso hay veces que vuelvo a casa con las manos vacías. Todo se debe al cierre del semanario AHORA, el único periódico que compraba con asiduidad además del mensual Tinta Libre. Sí, pagaba por adquirirlo. Porque prefiero leer en papel, aunque sea joven. Y aunque en internet esté todo gratis. Los diferentes soportes no son excluyentes, sino complementarios, pero parece que la mayoría de lectores no lo ve así, y por razones que se me escapan, pretende dar muerte al papel. Allá ellos, pero que no cuenten conmigo.

Los números mandan (siempre lo han hecho), mas por muy inviable que pudiera resultar el modelo de negocio del periódico, su liquidación no deja de parecerme una noticia terrible. Y los argumentos de quienes lo justifican, ya sea por su formato incómodo, por la extensión de los textos o por pagar “demasiado” bien las colaboraciones (manda c*j*n*s) me dan grima. Que los propios periodistas prioricemos las causas económicas a las editoriales cuando hablamos de otros medios de comunicación, y que no pocos sobrevivan limitándose a alternar insultos, titulares llamativos e imágenes de mujeres ligeras de ropa significa, a mi modesto entender, que algo va muy mal en este microcosmos.

ahora-750

AHORA fue una apuesta personal del veterano periodista Miguel Ángel Aguilar. Para llevarla a cabo decidió resucitar el nombre de la cabecera dirigida por Manuel Chaves Nogales a principios del siglo pasado. Entre sus páginas no había espacio para los chismes rosas; sí, en cambio, para lo que sucede allende de nuestras fronteras. La Cultura y la Ciencia no disponían de una sección, sino de un suplemento propio. Y las opiniones recogidas, atención, se fundamentaban en datos. Quisieron romper moldes y antes de deformarse, decidieron morir con las botas puestas. Y como lector de otros periódicos y revistas que ya apenas reconozco, me parece un gesto muy noble.

“Antes de lanzarnos al intento sabíamos que era difícil, pero, en el momento de clausurarlo, estimamos que siguen vigentes las razones de ese emprendimiento. Parafraseando al director de Combat, hemos querido emplear la voz de la energía templada y no la del sectarismo odioso; la de la exigente objetividad y no la de la retórica altisonante; la de los injustamente tratados y no la de la mediocridad banal”, puede leerse en su editorial de despedida. Líneas más abajo, la inconfundible pluma de Aguilar añade que “no valen excusas ni se reciben condolencias”. Respetaré su última voluntad. Pero como parroquiano y colega, me gustaría dar las gracias a todos aquellos que formaron parte del equipo. Por intentar erradicar los prejuicios y la ignorancia de la sociedad española, por haberlo logrado en parte conmigo. Y por atreverse a sostener, a pesar de todo, que otro periodismo era, si no posible, al menos necesario.

Fue un placer. Hasta siempre compañeros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s