Agustito en Las Palmas

Las islas Canarias tienen su propio ritmo. Tricontinental. Una mezcla de las danzas tribales africanas, encarnadas en sus paisajes; de los ritmos caribeños y latinoamericanos, presentes en los rostros y en la forma de vida de su gente; también del clasicismo oriundo del viejo continente, al que aspiraban a representar en 2019 como Capital Europea de la Juventud. Todo ello otorga un encanto especial a este archipiélago ubicado frente al Sáhara, del que pude impregnarme hará cosa de un mes.

CIMG4057 CIMG4058

Viajar, en sentido estricto, es renunciar al reloj. Cuatro días, dos de ellos de trabajo, no son suficientes para conocer bien siquiera un único lugar. En mi primera estancia en en esta tierra se quedaron pendientes seis de las islas, casi todo el territorio de Gran Canaria y buena parte de su capital, Las Palmas. Incluso nos faltó tiempo para disfrutar de sus playas. Pero los paseos por la zona universitaria, el barrio de Vegueta, la plaza de San Telmo, todo el centro histórico o el puerto deportivo bastaron para que me llevase una más que grata impresión del territorio insular, así como de sus habitantes. Porque conecté con ellos, en el sentido más espiritual  del término.

Varios detalles captaron mi atención nada más aterrizar en el aeropuerto de la isla. La tranquilidad de la gente, su amabilidad con los forasteros (ya sean guiris o godos/peninsulares) o un acento difícil de distinguir del español de Cuba o Venezuela, que parecen resultar consecuencia y a la vez causa de un agradable clima tropical inmune a los fríos continentales. Bajo estos rasgos, aparentemente intrascendentes, subyace una premisa con la que no podía estar más de acuerdo: la vida nos fue dada para disfrutarla en buena compañía.

CIMG4107

CIMG4108

CIMG4110

CIMG4106

CIMG4105

Una sencilla filosofía que contradice tanto al afán de éxito, reconocimiento y riquezas materiales, como a la nuevas espiritualidades new age egoístas e indisociables del ocio y del consumo, que tanto maltratan el subconsciente del hombre contemporáneo. Y es que el sentido de la vida, tal vez, se resuma en trabajar una hora menos y aprovecharla para compartir unas papas arrugás acompañadas de cerveza Tropical con los colegas o la familia, comentando todo lo que ha dado de sí el día y lo todo bueno que nos queda por hacer a lo largo de las jornadas venideras.

CIMG4093

CIMG4098

CIMG4097

CIMG4096

CIMG4103

CIMG4101

CIMG4100

Mi impresión, no obstante, es muy sesgada. Todo viajero disfruta de las particularidades, del mágico carpe diem de los destinos que visita, quedando así exento del tedioso día a día, patrimonio exclusivo de los lugareños. Además, es sabido que en las islas las oportunidades laborales o la oferta cultural para los jóvenes son reducidas en comparación con las de otros territorios de la Península.

Por otro lado, el Turismo es el único sector en el que se puede prosperar a nivel profesional. Una opción desde luego muy respetable, causante de que ahora sienta nostalgia por el casi inmejorable trato recibido en la isla, pero que andará bien lejos de satisfacer buena parte de las inquietudes y vocaciones de una población muy alegre y dinámica, condenada al aislamiento por motivos meramente geográficos. Una lástima que se hayan quedado a las puertas de convertirse en Capital Europea de la Juventud. Organizar un evento internacional de tales características hubiera supuesto un bálsamo para las arcas y las necesidades materiales e intangibles del gobierno insular y de sus ciudadanos. En cualquier caso, para quienes merecen lo mejor siempre llegan segundas oportunidades.

CIMG4050

CIMG4049

 

 

 

 

CIMG4118
Actuación de El hilo de Ariadna en la plaza de San Telmo.

Repito, cuatro días incompletos no bastan para conocer un lugar, tampoco ninguna de sus peculiaridades. Mucho menos cuando la finalidad del desplazamiento no ha sido el ocio y el disfrute. Aún así, como todo buen viaje, me aportó mucho. Personas, paisajes, conversaciones, destrezas más o menos profesionales, experiencias. Todo aquello  que integra la siempre difusa categoría de los recuerdos.

También me regaló más de una certeza, como que siempre hay formas distintas de vivir y hacer las cosas a las que estamos acostumbrados, que la juventud ha de convertirse en el motor que impulsa toda sociedad que aspire a mejorar o que, por la razón que sea, hay entornos en los que uno se siente en paz, cómodo. Agustito. Las islas Canarias y Las Palmas son uno de esos lugares. Por eso mismo, estoy convencido de más pronto que tarde, volveré. Hasta la próxima, chachos.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s