Fragmentos de Stefan Zweig, un europeo universal

Cuestionar qué unifica a Europa vuelve a estar de moda. El escritor austriaco Stefan Zweig siempre lo tuvo claro: su espíritu, entendido como el riquísimo legado intelectual producto de varios siglos de historia y civilización, universalista y nada excluyente. En la obra El legado de Europa (Editorial Acantilado) se recopilan varios ensayos que reflejan el alma europea que impregnó Zweig, poco antes de quitarse la vida en Brasil, desprovisto de toda esperanza de cambiar un mundo que se venía abajo. O tal vez celoso de que ese mundo decadente le cambiase a él.

Comparto aquí varias reflexiones incluidas en el libro, pequeñas y auténticas obras de arte, ideales para estos tiempos tan turbios e irracionales. Disfrutadlas, compartidlas, y sobre todo, ponedlas en práctica. Lo necesitamos.

Stefan Zweig, foto via abc.es

“Yo soy cualquier cosa antes que un escritor de libros, Mi cometido es dar forma a mi vida. Ésa es mi única vocación, mi única misión”

“Escribir y acotar no es para él más que un subproducto, un sedimento; casi cabría decir maliciosamente que como la arenilla en su orina, como la perla en su ostra. El producto principal es la vida, de la que no son más que la esquirla y un deshecho: mi vocación, mi arte, es vivir. Son aproximadamente lo que puede ser una fotografía para una obra de arte, no más. En él (Michel de Montaigne), el escritor es una sombra del hombre, mientras que nosotros, por lo general, admiramos mil veces más en los hombres la grandeza de escribir y la pequeñez de su arte vital”

“En la naturaleza nada es inútil, ni siquiera la inutilidad. Nada existe en el universo que no esté en su lugar adecuado. Montaigne ama lo feo, porque da relieve a la belleza; el vicio, porque destaca la virtud; y lo mismo cabe decir de la estupidez y el crimen. Todo es bueno y Dios bendice la diversidad. Es importante lo que dice el hombre más simple, con los ojos abiertos se puede aprender hasta de los más necios, y de los analfabetos más que de los ilustrados. “

(Capítulo sobre Michel de Montaigne)


Jaurès se echó a reír y dijo: pero cabalmente hay que ser como ella, obstinados y duros con el idealismo. Las grandes verdades no entran de golpe en el cerebro de la humanidad, ¡hay que machacar una y otra vez, clavo tras clavo, día tras día! Es un trabajo monótono y desagradecido, pero no deja de ser importante.”

(Capítulo sobre Jean Jaurès)


“Rolland sabe que si realmente quiere ser un verdadero poeta y artista, sólo puede serlo en el sentido de un hombre auxiliador, que debe poner en juego toda su existencia y transformarla en una actitud de bondad y ayuda, en una actitud de disponibilidad personal.”

(Capítulo sobre Romain Rolland)


Pero en cada especialización, cualquiera que sea su ámbito, comporta un peligro, y quien ha decidido vivir y considerar el mundo como un microcosmos, es fácil que como artista pueda perder el sentimiento de proporción ya que, habituado como está al campo visual de su estrecho marco, otorga a lo pequeño una grandeza de alcance universal, confundiendo lo banal con lo singular y lo cotidiano con lo interesante, a la vez que olvida, como el especialista de cualquier ciencia, que el mundo de su especialidad personal no coincide con el de la realidad absoluta.”

(Capítulo sobre C.F. Ramuz) 


“Se vio obligado a convertirse en una persona callada y a hablar a la gente siempre con una voz secretamente deprimida y delicadamente cuidadosa. Y  ese estarse callado, ese sentir todo lo callado y oculto del alma, es lo que constituye su auténtico genio. Jens Peter Jacobsen es uno de los máximos acuarelistas de la palabra.”

(Capítulo sobre Jens Peter Jacobsen)


“Pensando y meditando continuamente por qué el destino le golpeaba tan duramente a él, precisamente a él, que no había hecho sufrir a nadie, que en los años de privaciones se había mantenido sereno y humilde y que en los breves años de felicidad no se había desmandado, bien pudo pudo sobrevenirle el recuerdo de aquel otro de su sangre que se había dirigido a Dios con la misma pregunta desesperada: ¿Por qué, por qué a mí, por qué precisamente a mí?”

“No, éste no es momento para los propios sentimientos personales, porque nos encontramos en medio de una guerra espiritual, y hasta en su puesto más peligroso. Amigos míos, ese puesto avanzado y sacrificado, se nos reserva hoy a nosotros, los artistas, los escritores de la emigración. En esta hora ni siquiera podemos reconocer cual es el sentido íntimo de nuestro cometido.Quizás al mantener este bastión solo tenemos que ocultar al mundo el hecho de que dentro de Alemania la literatura ha sufrido desde Hitler la derrota más lamentable de la Historia y que está a punto de desaparecer por completo del campo visual europeo.”

Capítulo sobre Joseph Roth) 


 

“De nuevo los pueblos se dejan engañar por quienes les dicen que están amenazados por sus vecinos, que deberían armarse, que su honor les exige esto y aquello, y así, vuelven a desfilar en uniforme, a desplegar banderas y a fabricar cañones, dispuestos ya internamente a los viejos juegos sangrientos y desvariados. ¿Cómo ha podido ocurrir esto?, nos preguntamos quienes hemos vivido el cambio este año. El comienzo está claro: en todos los países, los culpables y los responsables, que temen la verdad, se han enfrentado a ésta y han vuelto a encaramarse, país tras país, en las viejas mentiras; pero nunca podría haber prosperado ese miserable juego político de la autoconservación si la gente, con su increíble fatiga y con su pereza mental, no les hubieran proporcionado una ayuda: la voluntad embrutecida de ignorar la verdad.”

“Cualquier diputado europeo sabe que la pasada guerra fue para Europa lo que fue la Guerra del Peloponeso para Esparta y Atenas: el éxito momentáneo de un partido y la decadencia de toda una cultura.”

(Capítulo “La tragedia de la falta de memoria”) 


“Por tanto nuestro deber será siempre no admirar el poder en sí, sino sólo a las escasas personas que lo consiguieron de forma honrada y justa.”

(Capítulo “¿Es justa la historia?”) 


“Sus sabios reconocieron que la ciencia aislada de un pueblo por sí sola no podría por sí sola comprender la infinitud, y pronto los ilustrados cayeron en la cuenta de que el intercambio de conocimientos aceleraba el progreso común; los poetas tradujeron las palabras de los hermanos a las suyas propias y la música, la única de las artes que está libre de la estrecha atadura de la lengua, inspiró por igual los sentimientos de todos”.

(Capítulo “La torre de Babel”) 


“A nadie debemos estar más agradecidos que a quienes, en un época tan inhumana como la nuestra, refuerzan lo que hay de humano en nosotros, a quienes nos exhortan a no malbaratar lo singular e inalienable que poseemos, nuestro “yo” más íntimo. Pues sólo quien se mantiene libre frente a todo y frente a todos aumenta y preserva la libertad del mundo.”

(Epílogo)

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