Un camino irreversible

Cuando estaba en primaria tuve una maestra un tanto peculiar, que detestaba por activa y por pasiva el día de la madre. Según ella, la “auténtica” jornada tenía lugar el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, en cuya casa aún celebraban, mientras que el primer domingo de mayo tan solo se trataba de una maniobra de El Corte Inglés para iniciar su estrategia estival de ventas. Puede que tuviera razón. Sea como fuere, las madres del mundo se merecen una fecha en la que reconozcamos su imprescindible y no siempre reconocida labor.

Dicen que tener hijos te cambia la vida. Supongo que es cierto, porque la maternidad es una carrera de fondo hasta el final de tus días. Y aunque a la larga compense, nadie menciona la letra pequeña: tus problemas, lejos de solucionarse, se multiplican, y tu profesión se convierte en un oficio más de los que te toca desempeñar. Ser madre equivale a trabajar como cocinera, pediatra, niñera, cuentacuentos o profesora a tiempo completo, gratis y sin cursos de formación subvencionados. Y lejos de agradecérselo, nuestro egoísmo permanente nos lleva a exigirles una omnipotencia y omnipresencia ausentes en toda persona. También en nuestras madres, aunque el cariño les lleve a no reconocerlo.

El ser humano es un animal débil. Más que el resto de mamíferos. Si en nuestros primeros días sobrevivimos a la acción física del mundo se debe al cuidado de nuestras madres. El tiempo pasa, nosotros crecemos, la vida se complica, el mundo se vuelve más adverso y hostil. Y nuestras madres siguen ahí, dispuestas a protegernos hasta el final, como cuando éramos bebés desprovistos de todo. Me imagino que es cuestión de instinto y amor a la vez, profundamente relacionados. Algún día nos tocará a nosotros.

Creo que el mejor regalo siempre es el reconocimiento. Para las madres, todos los días son el suyo. Se trata de un camino irreversible. Según el calendario oficial, hoy es su día. Si no habéis actuado, todavía estáis a tiempo de dar las gracias y reconocer a nuestras mamás todo lo que han hecho, hacen y seguirán haciendo por nosotros, a pesar de nosotros. Porque como bien decía aquella canción del grupo francés Sexion D’assault :

 Des heures au phone avec ta meuf afin de mieux  vous rapprocher, quand ta mère t’appelle tu veux vite raccrocher.    

Devant tes potes tu lui tiens tête tu veux lui donner des leçons, mais t’oublies que cette tête elle l’a tenue quand quand elle te donner le sein.        

Crois-moi sur paroles on peut remplacer des poumons mais surement pas une daronne.  

T’as habité en elle, t’as habité sous son toi, c’est la seule personne qui prie pour quitter ce monde avant toi.

Feliz día a todas las madres del mundo. Feliz día, mamá.

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