Fragmentos kafkiano-metamórficos

“Cuando Gregorio Samsa despertó aquella mañana, luego de un sueño agitado, se encontró en su cama convertido en un insecto monstruoso. Estaba echado sobre el quitinoso caparazón de su espalda, y al levantar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas durezas, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia”.

“Hablemos de esta plaga de los viajes; cuidarse de los enlaces de los trenes, la comida mala, irregular, relaciones que cambian continuamente, que nunca duran, que nunca llegarán a ser verdaderamente cordiales, y en que el corazón nunca puede tener parte ¡Al diablo con todo!”.

“Gregorio nada podrá hacer por aliviar la nueva, penosa situación de sus allegados, más que desaparecer lentamente de esa escena familiar que despliega una hostilidad creciente y cada vez más angustiosa contra él”.

“Pero así como el amor te corona, también te crucificará, lo mismo que te ayuda a crecer, también te poda”.

“A Gregorio resultábale extraño percibir siempre, entre los diversos ruidos de la comida, el que los dientes hacían al masticar, cual si quisiesen demostrar a Gregorio que para comer se necesitan dientes, y que la más hermosa mandíbula, virgen de dientes, de nada puede servir”.

“Reflexionar serena, muy serenamente, es mejor que tomar decisiones desesperadas”.

“Basta con que procures desechar la idea de que se trata de Gregorio. El haberlo creído durante tanto tiempo es, en realidad, el origen de nuestra desgracia. ¿Cómo puede ser esto Gregorio?Si tal fuese, ya hace tiempo que hubiera comprendido que unos seres humanos vivan en comunidad con semejante bicho. Y a él mismo se le habría ocurrido marcharse”.

“Y cuando, al llegar al término del viaje, la hija se levantó la primera y estiró sus formas juveniles, pareció cual si confirmase con ello los nuevos sueños y sanas intenciones de los padres”.

Foto: ferrandelacierva.com

La metamorfósis (1915) es el más celebre de los relatos escritos por Franz Kafka (1883-1924). Narra la angustiosa historia de Gregorio Samsa, viajante que un día amanece convertido en un insecto descomunal. Las dificultades para adaptarse al entorno con su nuevo cuerpo así como el estigma social y familiar constituyen los ejes centrales de la obra.

Seguramente, y aun resultando paradójico, Gregorio Samsa es el personaje que menos se transforma a lo largo de la trama. Los lectores del libro me entenderán.

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